Economía
Los MANGOS desplazan a los siete magníficos en la nueva era de la IA
SpaceX, OpenAI y Anthropic emergen como los nuevos valores estrella de Wall Street tras la mayor OPV de la historia. Asi se forma el grupo de los MANGOS.
Wall Street estrena un nuevo acrónimo y, con él, una nueva jerarquía bursátil. Los MANGOS, denominación que agrupa a las compañías más populares de la nueva era de la inteligencia artificial, comienzan a desplazar a los conocidos siete magníficos como referencia para el inversor que sigue el pulso tecnológico de la Bolsa estadounidense. El detonante ha sido la salida a Bolsa de SpaceX, presentada en el mercado como la mayor OPV de la historia, que ha reordenado el mapa de las grandes cotizadas tecnológicas.
De los FANG a los magníficos y de ahí a los MANGOS
El relevo no es nuevo. En 2013 Wall Street se enamoró de los FANG, integrados por Facebook, Amazon, Netflix y Google. En 2017 Apple se incorporó al grupo y nacieron los FAANG. En 2023, un analista de Bank of America habló por primera vez de los siete magníficos: Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Tesla. Netflix abandonaba la ecuación y se sumaban Tesla y Nvidia, que entonces aspiraban a dominar los mercados, mientras Microsoft recibía el reconocimiento que merecía como una de las mayores cotizadas del mundo.
Ahora la conversación se desplaza. Microsoft y Apple vuelven a salir del grupo de moda, que presta menos atención al tamaño y más al papel de cada compañía en la siguiente evolución de la inteligencia artificial, la llamada quinta revolución industrial.
Quiénes integran el nuevo grupo
El acrónimo MANGOS reúne a Meta, Nvidia, Google (Alphabet), OpenAI y SpaceX, con la letra A todavía en disputa entre Amazon y Anthropic. La compañía propietaria de Claude, principal competidor de ChatGPT, previsiblemente saldrá a Bolsa este año si se cumple su hoja de ruta, y de momento gana la batalla por ese hueco frente a Amazon.
Tres de los candidatos ni siquiera cotizaban en Bolsa al comienzo del ejercicio. La primera en debutar ha sido SpaceX, y le seguirán, según los planes anunciados, OpenAI y Anthropic antes de que termine 2026, aunque con valoraciones menos llamativas. Amazon, pese a su posición privilegiada en la nube, parece conformarse con un papel secundario en esta nueva fase, más como proveedor de infraestructura que como desarrollador de los agentes autónomos en los que ya trabajan firmas como OpenAI.
La OPV de SpaceX como punto de inflexión
La operación de SpaceX ha marcado el cambio de ciclo. La compañía fijó en 135 dólares el precio de su acción en lo que ha sido presentado como la mayor salida a Bolsa de la historia. La operación ha consolidado a SpaceX como activo principal de la fortuna de Elon Musk, que representa ya más de la mitad de su patrimonio, en detrimento de Tesla, fabricante de vehículos eléctricos que aprovechará el menor escrutinio para revisar su estrategia y apostar por los robotaxis como gran palanca de futuro.
La rentabilidad, el gran talón de Aquiles
Pese al ruido bursátil, los recién llegados tardarán en formar parte del S&P 500. Para entrar en el selectivo se exigen cuatro trimestres consecutivos de beneficios, requisito que ni SpaceX, ni OpenAI ni Anthropic cumplen todavía. La rentabilidad sigue siendo su principal asignatura pendiente, aunque ello no impide que el centro de gravedad de Wall Street se desplace desde el hardware de consumo y los sistemas operativos hacia la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial.
Los siete magníficos conservan peso y capitalización suficientes para seguir moviendo los mercados como solo ellos pueden. Sin embargo, en términos de popularidad, los MANGOS se perfilan como los nuevos referentes, con Nvidia como único nombre presente en ambos grupos. Para el inversor con exposición a tecnología estadounidense, el cambio de acrónimo refleja un giro de fondo: el liderazgo bursátil se mide cada vez más por el lugar que ocupa cada compañía en la cadena de valor de la IA y menos por la cuota acumulada en el negocio tradicional del software o del consumo electrónico.