Economía
El IPC cierra julio en el 3,6% y activa la rebaja de 20 céntimos en el gasóleo
El INE eleva el IPC de julio al 3,6%, máximo desde mayo de 2024. El alza del 15,7% del gasóleo activa la rebaja de 20 céntimos del impuesto de hidrocarburos.
El Instituto Nacional de Estadística confirmó este jueves que el índice de precios de consumo cerró julio en el 3,6% interanual, cuatro décimas por encima del dato de junio y una décima más de lo que apuntaba la estimación preliminar publicada dos semanas antes. Es la lectura más alta desde mayo de 2024 y el quinto mes consecutivo con la inflación por encima del 3%. El dato no se agota en la estadística: al confirmarse, dispara una cláusula fiscal que cambia el precio del gasóleo a partir de septiembre.
El transporte y la vivienda concentran el repunte
Los dos grupos que más empujaron al alza la tasa anual fueron el transporte y la vivienda. El transporte elevó su variación anual más de un punto, hasta el 6,2%, por el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, que subieron más que en julio de 2025. La vivienda —el capítulo que recoge los gastos asociados al inmueble, con el recibo de la luz como partida principal— situó su tasa en el 5,7%, también un punto por encima del mes anterior, empujada por una electricidad que avanzó un 8,4% en términos interanuales.
En el acumulado de doce meses, los combustibles líquidos se encarecieron un 31,5% y el gasóleo un 15,7%. En sentido contrario, el vestido y el calzado restaron presión con una caída mensual del 10,2% por las rebajas de verano, y la alimentación y las bebidas no alcohólicas cedieron un 0,7% respecto a junio. La variación mensual del índice general quedó en el 0,3%.
El gasóleo supera el 15% y dispara la rebaja de 20 céntimos
Aquí está la consecuencia con efecto directo sobre la estructura de costes de las empresas. El real decreto-ley aprobado a finales de junio y convalidado después en el Congreso sustituyó la rebaja del IVA de los carburantes —que volvió al 21% el 1 de julio tras tres meses en el 10%— por un descuento decreciente en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. El calendario previsto era de 15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre.
Ese esquema incorporaba una cláusula de activación automática: si el IPC de la gasolina o del gasóleo supera en más de un 15% el del mismo mes del año anterior, la bajada de los tipos de gravamen pasa a ser de 20 céntimos por litro durante septiembre. El gasóleo cerró julio con ese alza del 15,7% y cruzó el umbral. La gasolina se quedó en el 7,3% y mantiene el calendario ordinario, con su rebaja de 5 céntimos.
El resultado es un tratamiento fiscal divergente entre los dos carburantes justo en el mes de reanudación de la actividad. Para las flotas de transporte y distribución, que operan mayoritariamente con gasóleo, la bonificación de septiembre será cuatro veces superior a la inicialmente calendarizada, un elemento que altera las previsiones de coste con las que muchas compañías habían cerrado sus presupuestos del último trimestre.
La subyacente sube al 3,0% y el traslado a la cesta se retrasa
La inflación subyacente, que excluye del cálculo la energía y los alimentos no elaborados, aumentó una décima hasta el 3,0%, seis décimas por debajo del índice general. Es una señal de que la presión de precios ha empezado a extenderse más allá del componente energético, aunque el diferencial con la tasa general sigue siendo amplio.
El componente alimentario ofreció la lectura más benigna: su tasa interanual bajó tres décimas, hasta el 1,6%. Conviene leer ese dato con cautela, porque el encarecimiento de insumos como los fertilizantes y el propio gasóleo agrícola tarda varios meses en trasladarse del campo al lineal, de modo que el efecto sobre la cesta de la compra tiende a aparecer con retraso respecto al shock energético que lo origina.
El IPCA se va al 3,9% y ocho comunidades superan la media
El índice de precios de consumo armonizado, que es el que se emplea para la comparación europea, situó su tasa anual en el 3,9%, tres décimas por encima del mes anterior. Ese diferencial con el IPC nacional es relevante para las compañías con exposición al conjunto de la eurozona, porque es la referencia que manejan los organismos comunitarios.
Por territorios, el IPC registró tasas anuales positivas en todas las comunidades y en las dos ciudades autónomas, con ocho de ellas por encima de la media nacional. Encabezaron las subidas Cantabria (4,3%), Galicia (4,1%), y Baleares y Madrid (3,9%). En el extremo opuesto se situaron Ceuta (2,7%), Extremadura (3,0%), Asturias (3,1%), y La Rioja y Aragón (3,2%).
El telón de fondo es un mercado energético tensionado por el bloqueo del estrecho de Ormuz, con el Brent rozando los 90 dólares por barril. Según el índice a impuestos constantes, que estima cuál habría sido la evolución de los precios sin cambios tributarios, los paquetes fiscales desplegados han contenido el IPC interanual en torno a un punto de media en los últimos meses. Eso convierte el calendario de retirada de esas medidas en una variable de planificación: cada tramo que decae devuelve presión al índice, y la cláusula activada ahora para el gasóleo muestra que ese calendario ya no es lineal, sino condicionado a la evolución del propio precio.