Educación

La FP española reclama su lugar en la innovación mientras los centros empresa-aula ganan escala

La FP española reclama su lugar en la innovación mientras los centros empresa-aula ganan escala

La Formación Profesional española atraviesa un momento de redefinición profunda. Ya no se trata solo de preparar a jóvenes para un oficio concreto: los centros de FP reclaman su espacio en las políticas públicas de investigación, desarrollo e innovación, y la evidencia empírica empieza a respaldar esa demanda. Un estudio de las fundaciones CaixaBank Dualiza y Cotec concluye que los institutos de FP son actores relevantes en la transferencia de innovación hacia las pequeñas y medianas empresas, un papel que hasta ahora se atribuía casi en exclusiva a las universidades.

El informe analiza el ecosistema innovador de la formación profesional en España y constata que los centros de FP actúan como correas de transmisión entre el conocimiento técnico y la pyme local. En muchos territorios, especialmente en zonas industriales de tamaño medio, los institutos son el único punto de contacto real entre la empresa y la formación especializada. Los autores reclaman que esto se traduzca en dotaciones presupuestarias específicas y en tiempo de dedicación para que el profesorado pueda desarrollar proyectos de innovación junto a las empresas del entorno.

El modelo empresa-aula gana terreno

El modelo de colaboración directa entre centros formativos y empresas no es nuevo, pero está adquiriendo una escala inédita. En Córdoba, un proyecto que aspira a convertirse en el mayor campus de Formación Profesional de España está siendo construido con la participación activa del tejido empresarial local. El espacio contará con más de 56.000 metros cuadrados y capacidad para cerca de 5.000 alumnos, con un enfoque en el que las empresas no solo reciben a los estudiantes en prácticas, sino que participan en el diseño de los contenidos formativos.

Esta tendencia enlaza con los datos del Barómetro de Empleo y Formación, según el cual la FP ha superado a la universidad en la valoración de los empleadores como vía de acceso al mercado laboral. La razón que aducen quienes contratan es consistente: los titulados de FP llegan con competencias técnicas directamente aplicables, lo que reduce el tiempo y el coste de adaptación a los puestos de trabajo.

Proyecciones de empleo y salarios

Las perspectivas a medio plazo refuerzan este giro de percepción. Según estimaciones del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), hasta 2035 se crearán en Europa 3,8 millones de puestos de trabajo que requerirán titulaciones de este tipo. En España, la demanda de plazas de FP sigue creciendo: en comunidades como Aragón, las solicitudes para el curso 2026/27 superan ya las matriculaciones en Bachillerato, con previsiones de alcanzar los 28.600 estudiantes en el próximo curso.

Los salarios también contribuyen a mejorar la imagen de la FP. Algunos ciclos superiores en áreas como la industria farmacéutica, la biotecnología o la ciberseguridad permiten salarios de entrada de entre 25.000 y 30.000 euros brutos anuales, con posibilidad de superar los 45.000 euros con experiencia y especialización, según datos del sector recogidos esta semana.

La asignatura pendiente: el reconocimiento institucional

Pese a los avances, el estudio sobre innovación en FP advierte de un déficit estructural: el sistema de evaluación de la actividad investigadora en España no contempla de forma adecuada la producción técnica de los docentes de FP. Mientras la carrera académica universitaria cuenta con criterios establecidos para medir la investigación, los profesores de ciclos formativos que dedican tiempo a proyectos de innovación con empresas no disponen de mecanismos equivalentes de reconocimiento. Esta brecha, señalan los autores, desincentiva la implicación del profesorado y limita el potencial innovador del sistema.

Las organizaciones del sector llevan meses reclamando que la próxima revisión de la Ley de Ciencia aborde esta cuestión. La demanda es concreta: que los docentes de FP puedan acceder a una reducción de carga lectiva cuando participen en proyectos de innovación certificados, de forma análoga a lo que ya ocurre en algunos centros universitarios. El debate está abierto y las próximas semanas, con el inicio del periodo de matriculación en todo el país, serán una prueba más de hasta dónde ha llegado la transformación de la FP española.

Última actualización: 06 de julio de 2026


Lucía Bermejo
Editora y Analista at  |  + posts

La economía digital ya no es una vertical: es la base del mercado laboral. La demanda de talento en datos, IA, ciberseguridad, cloud y desarrollo supera ampliamente la oferta, generando un ecosistema formativo amplio y desigual.

Mi trabajo es ordenar ese entorno: identificar qué disciplinas realmente crecen, qué formación aporta valor y cómo evoluciona la carrera profesional en perfiles técnicos. Analizo también cómo las empresas evalúan el talento hoy, más allá del CV.

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