España tiene un problema tecnológico en sus instituciones. Y el Gobierno lo sabe. La OEP 2026 llega con más de 1.700 plazas tecnológicas, un 42% más que el año anterior, y la digitalización como prioridad explícita por primera vez en la historia de una oferta de empleo público. No es retórica política: es una respuesta a una realidad concreta. La Administración lleva años acumulando una deuda tecnológica que ya no puede seguir ignorando.
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Las oposiciones de Técnicos Auxiliares de Informática (TAI) cobran una dimensión diferente este año. Se convocan 1.120 plazas —1.000 por turno libre y 120 por promoción interna— en lo que supone una de las mayores ofertas de acceso al empleo público tecnológico de la última década. No son plazas de relleno. Son plazas que la Administración necesita cubrir para poder funcionar en el mundo en el que ya vivimos.
La Administración tiene prisa. Y eso es una oportunidad
El 83% de los ciudadanos españoles ya se relaciona con la Administración por vía digital, ocho puntos por encima de la media europea. Eso suena bien. El problema es que la infraestructura humana detrás de esos servicios digitales no ha crecido al mismo ritmo.
Los sistemas necesitan mantenimiento, soporte, actualización. Y para eso hacen falta personas formadas que estén dentro.
El Gobierno se ha fijado como meta digitalizar al menos un 25% adicional de los procedimientos administrativos. Un objetivo ambicioso que no se puede cumplir solo con tecnología. Se cumple con técnicos que la implementen, la mantengan y la hagan funcionar día a día. Ahí es exactamente donde encajan las TAI.
Lo que llama la atención de esta OEP no es el volumen total de plazas, sino la intención detrás: transformar la Administración gracias a la IA. Por primera vez, no se trata solo de cubrir jubilaciones. Se trata de cambiar la estructura tecnológica del Estado desde dentro.
Un perfil con mucha demanda y pocos requisitos de entrada
Lo que hace especialmente relevante a este cuerpo desde un punto de vista de mercado laboral es la combinación entre volumen de plazas y bajo umbral de acceso. No se requiere titulación universitaria: Bachillerato o FP es suficiente. En un sector tecnológico privado cada vez más exigente en credenciales y experiencia, la Administración ofrece una vía de entrada estable para perfiles técnicos medios que de otra forma tendrían pocas opciones de consolidar una carrera en el sector.
El examen es tipo test, con temario centrado en organización del Estado, administración electrónica e informática aplicada. Asequible, pero competitivo dado el volumen de candidatos que atrae cada convocatoria.
La preparación para convertir la oportunidad en plaza
Presentarse no es lo mismo que conseguirlo. Y la diferencia casi siempre está en cómo y con quién te preparas.
Supera Oposiciones se ha consolidado como uno de los referentes en la preparación de este cuerpo, y no por casualidad. Su propuesta se distingue por algo concreto y difícil de replicar: el equipo docente está formado por funcionarios en activo e ingenieros con experiencia real dentro de la Administración. No son profesores que explican un temario desde fuera. Son personas que conocen el sistema desde dentro, que han pasado por el mismo proceso selectivo y que saben exactamente qué se valora y qué no en cada prueba.
La formación es online, flexible y 100% práctica, con temario enfocado directamente al examen y seguimiento personalizado desde cero. En una oposición donde la constancia y el método importan tanto como el conocimiento, tener a alguien que ya recorrió ese camino marcando el paso puede ser la diferencia entre intentarlo y conseguirlo.
Una tendencia que no va a parar
Más allá de esta convocatoria, la señal que lanza el Gobierno es clara y sostenida en el tiempo. La integración de capacidades en inteligencia artificial, ciencia del dato y ciberseguridad se ha convertido en un pilar de la operatividad pública. Las TAI son hoy la puerta de entrada más accesible a ese ecosistema, y todo apunta a que las próximas convocatorias seguirán —y ampliarán— esta dirección.
Entrar ahora no es solo conseguir una plaza estable. Es posicionarse dentro de una institución que está en plena transformación, con todo lo que eso puede significar para quienes ya estén dentro cuando los cambios más importantes lleguen.




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