Educación

Google.org destina un millón de dólares a formar profesores españoles en IA: qué dice de la brecha real del aula

La subvención llega a un sistema donde solo el 35% del profesorado de Secundaria usa IA y donde tres de cada cuatro no usuarios citan la falta de formación como causa principal. La pregunta es si esta vía privada complementa o sustituye la respuesta pública.

Lucía Bermejo ·
Google.org destina un millón de dólares a formar profesores españoles en IA: qué dice de la brecha real del aula

Google.org ha anunciado una subvención de aproximadamente un millón de dólares —en torno a 850.000 euros al cambio actual— para impulsar la formación en inteligencia artificial generativa entre el profesorado español. El programa, integrado en la iniciativa La IA en Acción, busca cerrar una brecha que las administraciones llevan años describiendo sin resolver: el desfase entre la velocidad con la que la tecnología entra en el aula y la velocidad a la que se forma a quienes la deben pilotar.

El dato que justifica la decisión es revelador. Solo el 35% del profesorado de Secundaria en España utiliza herramientas de IA generativa con regularidad. Entre los no usuarios, tres de cada cuatro citan la falta de formación como motivo principal. Ningún país europeo ha resuelto este desajuste todavía; la cuestión es por qué la primera inversión a escala llega de una fundación corporativa y no de un programa público de cobertura general.

El programa: alcance y arquitectura

El paquete combina tres componentes. Un itinerario formativo asíncrono para docentes en activo, alojado en la plataforma Grow with Google, con módulos sobre uso responsable, diseño de prompts y aplicación al currículo. Sesiones presenciales en colaboración con organizaciones educativas españolas, orientadas a docentes que actuarán como multiplicadores en sus centros. Y un canal de soporte continuado para resolver dudas pedagógicas y técnicas a lo largo del curso 2026-2027.

La distribución es desigual por diseño. La formación se concentra en centros públicos de Secundaria y FP en comunidades con menor tasa de digitalización del profesorado. La intención es que el programa funcione como acelerador donde el déficit es mayor, no como reparto homogéneo. La métrica de éxito que se ha fijado internamente no es el número de docentes formados, sino el incremento medible de uso de IA en aula entre los participantes a los seis meses.

La brecha entre intención y aula

El sistema educativo español ha pasado en cinco años por tres marcos sucesivos sobre IA. Primero, una fase de prohibición implícita en muchas guías docentes. Después, un periodo de coexistencia tolerada sin orientación oficial. Y desde finales de 2025, una incorporación al currículo regulada por el Reglamento europeo de IA y por las primeras guías del Ministerio de Educación. El profesorado ha tenido que navegar esos cambios con formación residual, casi siempre por iniciativa individual.

La consecuencia es una doble velocidad. Una minoría de docentes ha integrado la herramienta en su práctica diaria —desde generación de ejercicios diferenciados hasta evaluación formativa— y se ha convertido en referente de claustro. Una mayoría se mantiene a distancia, no por rechazo, sino por carecer de tiempo y soporte para abordar la curva de aprendizaje. La subvención de Google.org se dirige a esa mayoría.

Lo que dice el dato europeo

Los datos comparados sitúan a España en la franja media-baja europea en uso docente de IA. Países nórdicos y Estonia tienen tasas que superan el 60%; Francia, Alemania e Italia se mueven en horquillas similares a la española. El punto interesante no es el porcentaje absoluto, sino el ritmo de crecimiento: los sistemas que han combinado un mandato curricular claro con inversión pública en formación crecen al doble de ritmo que los que han dejado la integración al criterio del centro.

España está más cerca del segundo modelo. La iniciativa de Google.org acelera la formación en los centros donde aterriza, pero no resuelve el problema estructural: la ausencia de un plan público con cobertura universal y cronograma vinculante. Que la inversión más visible llegue por la vía filantrópica corporativa es una señal a tener en cuenta.

Las preguntas que abre la financiación privada

La presencia de Google en la formación docente conlleva tres tensiones que vale la pena mencionar sin caer en el reflejo automático. La primera, sobre las herramientas: la formación impartida bajo el paraguas de Google tiende, lógicamente, a familiarizar al profesorado con el ecosistema Workspace y Gemini, frente a alternativas abiertas o europeas. La segunda, sobre datos: cualquier integración de IA en aula maneja información sensible de menores, y la traza de uso queda en infraestructuras privadas. La tercera, sobre dependencia: una vez instalado un proveedor en el sistema formativo, el cambio futuro es costoso.

Ninguna de estas tensiones invalida el programa. Apuntan, sin embargo, a por qué la respuesta pública —si llega— debe ser estructural y no complementaria. La iniciativa filantrópica funciona como puente; el puente solo es útil si lleva a alguna parte.

Qué vigilar el próximo curso

Tres referencias para el curso 2026-2027. El detalle final del programa, que Google ha anunciado para los próximos meses: número exacto de docentes objetivo, distribución por comunidad y mecanismos de seguimiento. La respuesta del Ministerio de Educación y de las consejerías autonómicas: si la subvención se integra en la oferta formativa pública o si convive con ella en paralelo. Y la próxima encuesta del Observatorio de Tecnologías Educativas, prevista para junio de 2027, que medirá si el porcentaje del 35% inicial se ha movido y en qué dirección.

Lucía Bermejo

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Lucía Bermejo

Lucía Bermejo sigue la transformación de la FP y las nuevas formas de aprender: empleabilidad, competencias digitales, microcredenciales, formación online y perfiles profesionales emergentes.

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