El segundo jueves de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Usabilidad, una fecha dedicada a sensibilizar sobre la importancia de diseñar productos que resulten fáciles de utilizar y que permitan realizar tareas cotidianas de forma rápida y práctica. En 2023, el lema elegido es “Colaboración y cooperación”, con el objetivo de promover soluciones conjuntas tanto a nivel local como global.
El concepto de usabilidad, aunque no reconocido por la Real Academia Española, proviene del término inglés usability y hace referencia a la facilidad de uso de un producto o servicio. Está estrechamente relacionado con la experiencia del usuario (UX, por sus siglas en inglés), un elemento clave en el diseño digital.
“La usabilidad no solo está presente en la tecnología, sino también en objetos de uso diario. Un ejemplo simple es el pomo de una puerta: resulta más funcional uno con mango que uno redondo, especialmente si se tienen las manos mojadas”, explica Óscar Orosa, responsable académico del bootcamp de UX/UI Designer de Neoland, una escuela especializada en formación tecnológica intensiva.
Orosa también aclara la diferencia entre usabilidad y accesibilidad: mientras esta última busca garantizar el acceso universal a productos y servicios, independientemente de las capacidades del usuario, la usabilidad se centra en la facilidad con la que se puede interactuar con ellos.
Aunque el término se ha popularizado con el auge de la tecnología, la idea de crear soluciones prácticas tiene antecedentes históricos. Algunos expertos consideran a Leonardo da Vinci como un precursor, por su interés en diseñar mecanismos que simplificaran tareas cotidianas.
La demanda de profesionales especializados en UX ha crecido de forma significativa. Cada vez más empresas requieren perfiles capaces de optimizar la experiencia de usuario en aplicaciones móviles, plataformas de comercio electrónico o páginas web. Neoland fue la primera escuela en España en ofrecer un bootcamp en UX/UI Design, y según datos de la institución, el 98 % de sus alumnos se encuentra actualmente trabajando en el sector.
Entre ellos está Silvia Durán, quien dejó su puesto como directora de tienda en la firma Tous para dedicarse al diseño UX. “Llevaba tiempo queriendo cambiar de rumbo profesional y, tras conocer este campo por una amiga, decidí formarme. El trabajo que hacía en atención al cliente tenía muchas similitudes con la experiencia de usuario”, relata.
Su historia refleja una tendencia creciente: la transición de profesionales de otros sectores hacia el diseño UX, impulsada por la digitalización de servicios y la necesidad de mejorar la interacción entre usuarios y plataformas.




Comentarios del Artículo