La tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan en España, conocidos como ‘ninis’, ha disminuido al 11,5% en 2025, acercándose así al promedio de la Unión Europea, que se sitúa en el 11%. Este descenso es notable si lo comparamos con la época de la Gran Recesión, cuando la diferencia entre España y Europa superaba los seis puntos porcentuales. Entonces, la tasa de ‘ninis’ en España rondaba el 17,5%, reflejando un mercado laboral en crisis y un sistema educativo con dificultades para retener a los jóvenes.
Entre los factores que explican esta mejora, destacan la recuperación económica de los últimos años y las políticas de empleo juvenil implementadas. Iniciativas como el Plan de Choque por el Empleo Joven, lanzado en 2019, han incentivado la formación y el empleo juvenil mediante programas de formación dual y subvenciones a la contratación, contribuyendo a reducir el índice de ‘ninis’.
El mercado laboral español ha experimentado cambios significativos en la última década. La creación de empleo en sectores como la tecnología y los servicios ha facilitado la incorporación de jóvenes al mercado laboral. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el empleo juvenil ha crecido un 3% anual desde 2020, ayudando a reducir la cifra de ‘ninis’.
Además, el sistema educativo ha introducido reformas importantes, mejorando la orientación profesional y promoviendo la formación profesional, lo cual ha demostrado ser eficaz para retener a los estudiantes y facilitar su transición al mercado laboral. El aumento en la inversión en educación, que ha crecido un 5% anual desde 2021 según el Ministerio de Educación, ha respaldado estas medidas.
Impacto de las políticas europeas
A nivel europeo, la Estrategia de la UE para la Juventud ha sido fundamental para que España se acerque a la media comunitaria. Este marco ha promovido la movilidad y el intercambio de buenas prácticas, permitiendo a España adoptar medidas eficaces contra el desempleo juvenil. La financiación del Fondo Social Europeo ha sido clave para implementar estas políticas.
El comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales ha señalado que «la reducción de la tasa de ‘ninis’ en España es un ejemplo positivo de cómo las políticas coordinadas pueden tener un impacto real en la vida de los jóvenes». Estas palabras subrayan la importancia de la colaboración entre los Estados miembros y las instituciones europeas para enfrentar desafíos comunes.
A pesar de los progresos, las organizaciones juveniles advierten que persisten retos como la precariedad laboral y la temporalidad. Según un informe reciente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el 40% de los contratos a jóvenes son temporales, lo que limita su capacidad de planificación a largo plazo y estabilidad económica.
De cara al futuro, es esencial seguir vigilando este indicador y adaptar las políticas a las necesidades del mercado laboral. La llegada de la inteligencia artificial y la automatización plantea nuevos desafíos que podrían afectar al empleo juvenil. Por ello, la formación continua y la actualización de competencias serán cruciales para mantener la tendencia positiva.
La próxima revisión de la Estrategia de la UE para la Juventud, prevista para 2027, será un momento clave para evaluar los avances y ajustar las políticas necesarias para seguir reduciendo la tasa de ‘ninis’. Este hito en el calendario ofrecerá una oportunidad para reflexionar sobre los logros alcanzados y los retos que aún quedan por afrontar.
Periodista económica con 12 años cubriendo fiscalidad, autónomos y emprendimiento. Especializada en cómo se traducen los cambios normativos a la cuenta corriente del lector.




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