Profesión · Sanidad
Cardiólogo pediátrico
Atiende a bebés, niños y adolescentes con problemas del corazón y del sistema circulatorio. Trabaja en hospitales, consultas especializadas y unidades de diagnóstico, coordinando la atención con pediatría y otras áreas. Su labor ayuda a detectar, seguir y tratar cardiopatías congénitas y adquiridas en edades tempranas.
Funciones principales
- Valorar síntomas y antecedentes cardiológicos en pacientes pediátricos con pruebas clínicas y ecográficas.
- Interpretar electrocardiogramas, ecocardiogramas y otras exploraciones para orientar el diagnóstico.
- Diseñar planes de seguimiento adaptados a la edad, la evolución y las necesidades familiares.
- Coordinar la atención con pediatras, anestesistas, intensivistas y cirugía cardíaca cuando procede.
- Indicar tratamientos, revisiones y pautas de control en patologías congénitas o adquiridas.
- Informar a familias y cuidadores sobre evolución, hábitos y signos de alerta relevantes.
- Participar en urgencias, hospitalización y consulta externa según la organización asistencial.
Habilidades clave
Formación recomendada
La vía habitual en España comienza con el Grado en Medicina, de seis años, seguido del acceso por examen MIR a la especialidad de Pediatría y sus Áreas Específicas, con formación sanitaria especializada de cuatro años. Después, la dedicación a cardiología pediátrica se consolida mediante rotaciones, estancias en unidades de cardiología infantil y formación clínica avanzada. También existen programas universitarios de posgrado y máster orientados a cardiología infantil y ecocardiografía, útiles para profundizar en diagnóstico y seguimiento.
Salario en España
En España, un cardiólogo pediátrico suele moverse entre 43000 y 82000 euros brutos al año. En la etapa junior o inicial, la retribución se concentra en el tramo bajo, mientras que con experiencia, guardias, responsabilidad asistencial y actividad en centros de alta complejidad se alcanza el tramo superior.