El sector tecnológico continúa su expansión en España, donde se estima que hay unos 6.000 programadores por cada millón de habitantes. Esta cifra sitúa al país entre los primeros de Europa en densidad de profesionales del ámbito digital. Las previsiones apuntan a un crecimiento sostenido de la demanda, que podría aumentar hasta un 65 % en los próximos años.
El 13 de septiembre —o el 12 en años bisiestos, como 2024— se conmemora el Día del Programador, una efeméride elegida por su relación con el número 256, la cantidad de combinaciones posibles en un byte, y que representa el día 256 del calendario.
En cuanto a formación, el porcentaje de titulados en carreras relacionadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en España se sitúa por encima de la media europea, con un 5,2 % frente al 4,5 % del conjunto de la Unión Europea.
La formación intensiva en competencias digitales también experimenta un crecimiento notable. Fran Fernández, especialista en diseño digital y docente en la escuela tecnológica Neoland, explica que la demanda de formación en entornos digitales ha crecido un 200 % desde 2015. Solo en esta institución, la formación en desarrollo web se ha incrementado un 60 % en los últimos cinco años.
Actualmente, se calcula que hay alrededor de 300.000 programadores en España. Una parte significativa de estos profesionales accede al mercado laboral antes de finalizar sus estudios, lo que refleja la alta demanda existente.
El perfil del profesional de la programación ha evolucionado. Según Fernández, el sector ya no se limita a perfiles puramente técnicos. Se valoran cada vez más habilidades como la creatividad, la capacidad de proponer soluciones innovadoras y la adaptación a un entorno cambiante. En lugar de centrarse exclusivamente en un lenguaje de programación, las empresas buscan personas capaces de aprender de manera autónoma y trabajar en proyectos complejos y diversos.
En este contexto, la inteligencia artificial (IA) no se percibe como una amenaza para el empleo, sino como una herramienta que multiplica la capacidad productiva. Fernández subraya que los modelos de lenguaje de gran escala (LLM), como los que utilizan IA generativa, están desarrollados con lenguajes como Python, lo que mantiene la demanda de profesionales especializados. Aunque una sola persona pueda asumir tareas que antes requerían varios programadores, esto permite abordar proyectos de mayor envergadura y complejidad.





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