Educación
Las lecturas obligatorias vuelven al Bachillerato catalán tras tres cursos fuera
Educación restituirá en 2027-2028 una lista común de lecturas en Bachillerato y exigirá plan de lectura a todos los centros: hoy lo cumplen 700 de 2.500.
El Departament d’Educació restituirá en el curso 2027-2028 una lista común de lecturas obligatorias en Bachillerato, tres cursos después de haberla retirado. La medida figura entre las orientaciones de refuerzo de los aprendizajes que la consejera de Educación, Esther Niubó, presentó este jueves: un documento centrado en dos competencias, la lectora y la matemática, que la propia administración resume como una vuelta a lo básico.
La lista común de títulos volverá a primero y segundo de Bachillerato
El departamento trabaja ya en la selección, que saldrá del canon literario catalán y castellano y que deberán leer todos los alumnos de los dos cursos de la etapa, con independencia de la modalidad —científica, humanística, social o tecnológica— que hayan elegido. La relación será común para toda la comunidad, frente al modelo de los tres últimos cursos, en el que cada centro fijaba sus propias lecturas prescritas. El cambio alcanza a las materias de lengua que cursa todo el alumnado; en las de literatura, de carácter optativo, la lista ya se había recuperado antes.
Tres cursos sin lecturas prescritas tras el cambio de currículo
Hasta el curso 2022-2023 la administración educativa catalana fijaba lecturas prescriptivas de segundo de Bachillerato para las dos materias de lengua y literatura. Con la implantación del nuevo currículo —en primero en 2022-2023 y en segundo en 2023-2024— dejó de establecerse esa relación común. Las pruebas de acceso a la universidad de 2024 aún mantuvieron los títulos del curso 2022-2023 para no penalizar a quienes los habían trabajado, y la convocatoria de 2025 fue la primera sin preguntas sobre un listado compartido. La supresión, unida al recorte de horas de las materias de lengua en esa etapa, había motivado protestas del profesorado del área.
Solo 700 de los 2.500 centros tienen un plan de lectura homologado
La segunda pata del anuncio es el plan de lectura de centro, el documento que define objetivos, metodología y recursos con los que cada colegio o instituto se propone garantizar la competencia lectora de su alumnado, articulada en tres ejes: el gusto por leer, saber leer y leer para aprender. Hoy es un documento recomendado, no prescriptivo, y de los cerca de 2.500 centros catalanes solo unos 700 disponen de uno que cumpla las características exigidas. El horizonte que fija la administración es que todos lo tengan en vigor en el curso 2027-2028. En paralelo, el Consell Executiu aprobará en breve una medida de impulso de las bibliotecas escolares.
Para el resto de etapas, el documento pide a los centros que aseguren la elección y la lectura obligada de algunos libros clave a partir de quinto de Primaria y durante toda la Secundaria. Aquí el alcance es distinto: no es de cumplimiento obligado y los títulos no los marca la administración, sino los equipos docentes de cada centro. El departamento acompañará la propuesta con guías para que el trabajo sobre esas lecturas no se limite a comprobar si el libro se ha leído.
La guía recomienda escritura a mano y material de apoyo en papel
En expresión escrita, la recomendación es programar de forma regular y sistemática tareas manuscritas: resúmenes, esquemas, apuntes, redacciones y respuestas desarrolladas a bolígrafo, además de un trabajo explícito y progresivo de la ortografía. También se pide practicar la oralidad de manera frecuente y guiada, con exposiciones y debates. Y se propone que todo el alumnado, en cualquier curso, cuente al menos con un material escrito de apoyo estructurado y permanente —el libro de texto de siempre o un dosier que reúna lo esencial de cada asignatura—, que debe estar en papel y no para consulta en tableta u ordenador.
El refuerzo de matemáticas se centra en el cálculo mental
La otra competencia reforzada es la matemática, y ahí el foco se pone en el cálculo mental mediante sesiones breves y frecuentes con estrategias concretas. Se añade la recomendación de que los alumnos estimen el resultado antes de operar, para que puedan valorar si la solución que obtienen es coherente, y de plantear problemas que exijan interpretar una situación, identificar los datos relevantes y justificar tanto la estrategia empleada como las conclusiones. El conjunto se presenta como un catálogo de prácticas de alta eficiencia, y con un límite jurídico explícito: son orientaciones y no órdenes, porque los centros conservan su autonomía.