Tras varios años marcados por la inflación y la congelación salarial, el empleo público entra en una nueva fase. El acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las principales organizaciones sindicales introduce mejoras laborales estructurales y una subida salarial plurianual que redefine las condiciones de los funcionarios hasta 2028.
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Jornada de 35 horas, teletrabajo regulado, mayor estabilidad en el empleo y una revalorización salarial acumulada de hasta el 11,4 % configuran un escenario que, según el análisis de la academia Supera Oposiciones, sitúa a 2026 como uno de los momentos más relevantes de los últimos años para el sector.
La subida salarial 2025–2028: recuperación progresiva del poder adquisitivo
El acuerdo salarial establece un marco plurianual que combina incrementos fijos y un componente variable vinculado al IPC. El objetivo es recuperar parte del poder adquisitivo perdido y aportar previsibilidad a las retribuciones públicas.
El calendario de subidas es el siguiente:
- 2025: incremento consolidable del 2,5 %, con efectos retroactivos desde el 1 de enero.
- 2026: subida fija del 1,5 %, con un 0,5 % adicional si el IPC anual alcanza al menos el 1,5 %.
- 2027: incremento del 4,5 %, el mayor del periodo.
- 2028: subida final del 2 %, que consolida el conjunto del acuerdo.
En términos acumulados, la revalorización puede alcanzar hasta un 11,4 %, aplicable a funcionarios, personal laboral y estatutario de todas las administraciones. En el ámbito estatal, los atrasos correspondientes a 2025 se abonarán con carácter retroactivo.
Mejoras laborales que redefinen el empleo público
Más allá del salario, el pacto incorpora cambios organizativos de gran calado que afectan directamente al día a día de los empleados públicos y a la percepción social del empleo público como opción profesional.
Entre las medidas más relevantes destacan:
- Jornada laboral de 35 horas semanales, sin reducción salarial, consolidando una reivindicación histórica y mejorando la conciliación.
- Marco regulado de teletrabajo, con definición de derechos, deberes, dotación de medios y protección de la desconexión digital.
- Eliminación de la tasa de reposición, lo que permitirá ampliar plantillas, reducir la temporalidad estructural y reforzar servicios deficitarios.
- Ejecución de las Ofertas de Empleo Público en un máximo de 12 meses, aportando mayor agilidad y previsibilidad a los procesos selectivos.
- Refuerzo de la promoción interna y la movilidad, junto con la revisión de la clasificación profesional para ajustar funciones, niveles y retribuciones.
A estas medidas se suman mejoras económicas complementarias, como el incremento de complementos de residencia, insularidad e indemnizaciones por razón de servicio.
Estabilidad y previsibilidad en un contexto de incertidumbre
En un entorno económico marcado por la volatilidad y la transformación constante del mercado laboral privado, el empleo público refuerza dos de sus principales activos: estabilidad y previsibilidad.
Desde Supera Oposiciones señalan que la combinación de subidas salariales pactadas a varios años vista y mejoras laborales estructurales “reduce de forma significativa la incertidumbre asociada a la carrera profesional en la Administración”, un factor cada vez más valorado por perfiles jóvenes y profesionales cualificados.
Un punto de inflexión para el mercado de oposiciones
Este nuevo marco laboral tiene un efecto directo sobre el mercado de oposiciones. La supresión de la tasa de reposición y la obligación de ejecutar las OPE en plazos más cortos anticipan convocatorias más amplias y regulares, especialmente a partir de 2026.
Según el análisis de Supera Oposiciones, el actual ciclo “configura uno de los contextos más favorables de la última década para acceder al empleo público”, tanto por volumen de plazas como por condiciones laborales futuras.
Empleo público en una nueva etapa
Las mejoras laborales y salariales aprobadas no constituyen un ajuste puntual, sino un cambio de tendencia en el modelo de empleo público en España. Más conciliación, mayor flexibilidad, recuperación salarial y una apuesta clara por la estabilidad están redefiniendo su atractivo frente a otros sectores.
Todo apunta a que 2026 marcará un antes y un después tanto para la Administración como para quienes valoran el empleo público como una opción profesional sólida a medio y largo plazo.





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