Economía
España tendrá la inflación más alta de las grandes economías del euro hasta 2027
La OCDE eleva el PIB español al 2,6% en 2026 y revisa la inflación al 3,7%, la mayor de las grandes economías del euro, también en 2027 con un 3,4%.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publicó este miércoles la actualización intermedia de sus perspectivas económicas, el documento con el que corrige a mitad de ejercicio las proyecciones de junio. Para España deja dos mensajes que apuntan en direcciones opuestas: la economía crecerá más de lo que el organismo calculaba hace tres meses y seguirá al frente de las grandes del euro, pero lo hará soportando el encarecimiento del coste de la vida más intenso de ese grupo durante dos años consecutivos.
El crecimiento sube cuatro décimas hasta el 2,6% y se frena al 1,8% en 2027
La proyección para 2026 pasa del 2,2% que el organismo manejaba en junio al 2,6% actual, cuatro décimas más, y coincide con el objetivo que maneja el Gobierno. Para 2027 la previsión se eleva una décima, hasta el 1,8%, de modo que la desaceleración del año que viene sigue en pie pero resulta algo menos pronunciada de lo anticipado. La referencia que da dimensión a esas cifras es la zona euro en su conjunto: el bloque avanzará un 1% este año, dos décimas más que en junio, y repetirá ese 1% en 2027, dos décimas menos. España más que duplica ese ritmo en ambos ejercicios.
Dentro del grupo de grandes economías, Francia se queda en un 0,4% tras un recorte de tres décimas, lastrada por su crisis fiscal, e Italia crece un 0,9%. Alemania se mueve en el entorno del 1%, con una revisión al alza que el organismo atribuye a la reactivación de su demanda exterior. En el plano global, la previsión es de un 2,9% este año y un 3% el siguiente.
La inflación se revisa al 3,7% y queda siete décimas sobre la media del euro
El contrapeso está en los precios. La tasa media de inflación española cerrará 2026 en el 3,7%, cuatro décimas más de lo proyectado en junio, y seguirá elevada en 2027, con un 3,4% que supone cinco décimas de revisión al alza. La media de las grandes economías de la zona euro se queda en el 3% este año, siete décimas por debajo del dato español. Ninguna de las otras tres grandes economías de la moneda única, ni Alemania, ni Francia, ni Italia, alcanza la tasa española en ninguno de los dos ejercicios: España encabeza ese grupo tanto en 2026 como en 2027.
La consecuencia que interesa a quien exporta es el diferencial. Un encarecimiento interno sostenido por encima del de los socios comerciales resta competitividad a lo que producen y venden las empresas españolas justo frente a los mercados que concentran la mayor parte de sus ventas al exterior, que son los europeos, y llega cuando el desequilibrio de la balanza comercial ya se ha ensanchado por la factura energética.
La previsión parte de un 2,8% en 2025 que el instituto estadístico ya ha rebajado
Hay un matiz técnico que conviene incorporar a la lectura del informe. El punto de partida con el que la OCDE ha cerrado sus cálculos es un crecimiento del 2,8% en 2025. La semana pasada, la revisión de la contabilidad nacional ajustó esa cifra a la baja hasta el 2,6%. El documento no recoge ese cambio, y un arrastre menor del previsto apunta, sobre el papel, a futuras correcciones a la baja de la proyección para este año. Dicho de otro modo: el 2,6% de 2026 descansa sobre una base estadística que ya se ha movido.
El cierre de Ormuz y los márgenes de refino sostienen la presión de precios
El origen del movimiento en las dos magnitudes es el mismo. El bloqueo de la producción y de las exportaciones en la región del Golfo derivado de la guerra en Irán ha disparado los márgenes de refino, y ese encarecimiento se está trasladando a los precios de consumo y a los costes de las empresas. El organismo sostiene que la economía mundial ha aprendido a amortiguar este tipo de golpes mediante apoyo público, insumos alternativos, suministro energético de fuera del Golfo y uso de reservas de petróleo, pero advierte de que las perspectivas dependen en gran medida de que el conflicto encuentre salida duradera.
La actividad ligada a la IA es el principal soporte del pronóstico de 2027
La mejora prevista para el año que viene descansa sobre dos supuestos: que los precios energéticos se moderen en la senda que descuentan los mercados de futuros y que la actividad vinculada a la inteligencia artificial mantenga su solidez. Los riesgos enumerados atacan precisamente esos dos apoyos, porque una interrupción adicional del suministro elevaría la inflación y un rendimiento de la inversión en inteligencia artificial inferior al previsto retiraría el otro sostén. A ello se suman unos tipos de interés más altos y unas rentas reales más débiles, que el informe señala como moderadores del avance a corto plazo.