Economía
El INE recorta al 2,6% el crecimiento de 2025 y eleva 2024 hasta el 3,7%
El INE rebaja dos décimas el PIB de 2025, hasta el 2,6%, eleva el de 2024 al 3,7% y fija 2023 en el 2,4% tras revisar consumo, comercio e inversión.
El Instituto Nacional de Estadística publicó el viernes 18 de septiembre la revisión ordinaria de la Contabilidad Nacional, el ejercicio con el que cada año recalcula los tres últimos con las fuentes que no estaban disponibles cuando se hizo la primera estimación. El resultado deja el crecimiento de 2025 en el 2,6%, frente al 2,8% avanzado en marzo; eleva el de 2024 hasta el 3,7%, dos décimas por encima de lo publicado hace un año; y fija 2023 en el 2,4%, una décima menos y ya con carácter definitivo.
El consumo de los hogares creció un 3,1%, tres décimas menos de lo estimado
La rebaja de 2025 no sale de un único componente. La demanda interna aportó 3,4 puntos al crecimiento en lugar de 3,5, y el sector exterior restó ocho décimas en vez de siete. Dentro del gasto, el ajuste se concentra en las familias: el consumo de los hogares, junto al de las entidades sin ánimo de lucro que los atienden, avanzó un 3,1% en lugar del 3,4% anterior, pese a que el empleo y los salarios sostuvieron el ejercicio. El de las administraciones públicas se queda igual que en la serie previa, en el 2,4%.
El mercado laboral apenas se mueve: los puestos de trabajo mantienen un alza del 2,8% y la remuneración de los asalariados sube un 7,2%, pero las horas trabajadas y la productividad quedan una décima por debajo de lo calculado en marzo, en el 2% y el 0,6%.
La vivienda frena la inversión fija y las exportaciones pierden un punto
El componente que más se mueve es el comercio exterior. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 2,6% frente al 3,6% calculado en marzo, un punto porcentual menos, en el año en que se endurecieron las barreras arancelarias. La corrección queda en parte compensada porque las importaciones también bajan, del 6,2% al 5,5%.
La inversión da una lectura doble que conviene separar. El agregado sube al 6%, dos décimas más, empujado por unas existencias que se disparan un 73% medidas a precios corrientes. La formación bruta de capital fijo, en cambio, se queda en el 5,4%, cuatro décimas por debajo, porque la vivienda resultó más cara de lo calculado. Ese encarecimiento eleva el deflactor implícito una décima, hasta el 3%, y deja el crecimiento nominal en el 5,7%.
El PIB corriente sube a 1.690.012 millones y recoloca los ratios de deuda y déficit
El nivel importa tanto como la tasa. El PIB a precios corrientes de 2025 sube hasta los 1.690.012 millones de euros, es decir, 2.860 millones por encima de lo que se calculó en marzo, y la Renta Nacional Bruta se sitúa en 1.693.738 millones, un 0,5% más de lo calculado en marzo y un 6,2% por encima de 2024. Cualquier magnitud expresada como porcentaje del producto interior bruto cambia cuando cambia el denominador, y ahí está el efecto práctico para quien lee cuentas públicas: la deuda de las administraciones cerró julio en el 99,9% del PIB, por debajo del umbral del 100% por primera vez desde 2020, y la previsión de déficit para este año que maneja la autoridad fiscal independiente está en el 2,7%. Las dos referencias se calcularon sobre una base de PIB que ya no es la vigente.
Las nuevas cifras incorporan la Encuesta de Presupuestos Familiares, el avance de las cuentas agrarias, datos de comercio exterior y las cuentas de las administraciones públicas, más información administrativa de casi 1,35 millones de empresas, que se usa por primera vez en la estimación avance.
El perfil trimestral llega la próxima semana y decide el arrastre sobre 2026
Queda pendiente la parte que más condiciona el ejercicio en curso. El organismo actualizará en los próximos días el reparto trimestral de ese crecimiento revisado, y de ahí saldrá el dato relevante: si el recorte de 2025 se concentra en los últimos trimestres, el efecto arrastre sobre 2026 es menor de lo que las casas de análisis tienen metido en sus modelos y las previsiones para este año tendrán que ajustarse. Si se reparte a lo largo del año, el impacto se diluye.
Conviene además leer las cifras como provisionales. Los ejercicios 2024 y 2025 vuelven a revisarse el año que viene junto con la primera estimación de 2026, en una ronda que incorpora cambios metodológicos comprometidos con la Comisión Europea. Desde la pandemia casi todas las revisiones habían ido al alza; esta rompe la costumbre en el año más reciente.