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Perspectivas 2023 de Lazard Asset Management: vuelta a la normalidad tras una década de deflación y tipos cero

La inflación, las políticas monetarias de los bancos centrales y el riesgo de recesión seguirán siendo temas de actualidad en 2023.

Las presiones inflacionistas, que han dominado los mercados en 2022, posiblemente hayan tocado techo en la mayoría de las economías desarrolladas. Sin embargo, la solidez de la economía estadounidense y el carácter generalizado del aumento de los precios en Europa apuntan a que sea poco probable que la inflación descienda hasta el objetivo de 2% fijado por los bancos centrales, lo que se traduce en que se esperan más subidas de tipos en 2023.

Los tipos de la Fed podrían alcanzar el 5%-6%, muy por encima de las expectativas actuales del mercado, y el Banco Central Europeo podría llevar los tipos al 2,5%-3%, lo que provocaría recesiones breves y poco profundas en ambas regiones durante el año.

La inflación y los tipos de interés más altos reflejan una vuelta a cierta normalidad tras más de una década de deflación y de tipos de interés muy bajos iniciada después de la crisis financiera de 2008. Además, la globalización y la deslocalización de la producción en países de muy bajo coste también ha tenido un enorme efecto deflacionista pero la tendencia está cambiando. En un entorno geopolítico convulso, las economías no quieren depender de China o de Rusia.

De hecho, la economía mundial puede estar entrando en un período de inflación estructural más alta: un cambio a largo plazo derivado en parte por el aumento de los costes asociados a la reconfiguración de las cadenas de suministro -la deslocalización o «friendshoring» de la producción- y en parte por el aumento del gasto asociado al cambio climático de los próximos años.

¿Qué significa todo esto para los mercados financieros?

Para los mercados desarrollados, puede significar caídas adicionales en renta variable como en renta fija en la primera parte de 2023, al menos hasta que las estimaciones de beneficios y los múltiplos de valoración de la renta variable se corrijan y que el cambio estructural hacia una mayor inflación se incorpore a los rendimientos de los bonos a largo plazo, en particular al índice de referencia del Tesoro estadounidense a 10 años. Esto justifica un posicionamiento defensivo de cara a 2023, incluidas amplias asignaciones de efectivo que podrían utilizarse más adelante en el año cuando los activos de riesgo de los mercados desarrollados se recuperen.

Para la deuda de los mercados emergentes, sin embargo, el panorama es muy diferente. Los bancos centrales de los mercados emergentes llevan liderando las subidas de tipos de interés en los dos últimos años y, dado que muchos de ellos se acercan ahora a sus tipos «terminales», los rendimientos de los bonos de los mercados emergentes han aumentado hasta niveles muy atractivos. Es posible que la oleada de reestructuraciones de deuda haya tocado techo, y que los inversores puedan encontrar rendimientos del 7%-9% en la deuda de los mercados emergentes denominada en dólares sin aventurarse en deuda en dificultades. Dado que se dan las condiciones para que el dólar estadounidense se debilite por fin, la deuda en moneda local también puede brillar, ofreciendo rendimientos superiores al 10%.

Los acontecimientos de los últimos 12 meses también han creado un atractivo punto de entrada para la renta variable de los mercados emergentes. Las valoraciones han caído drásticamente, incluso para las empresas con altos beneficios. Y la reciente relajación de las restricciones COVID-19 en China ha planteado la posibilidad de un mayor crecimiento en China en 2023, lo que, combinado con una ralentización en Estados Unidos, podría llevar a un crecimiento mundial estable y positivo.

Pero entonces, ¿Qué nos deparará el mercado en 2023? La respuesta no es evidente porque los complejos problemas y riesgos de 2022 no han desaparecido. Sin embargo, tras un año marcado por sobresaltos, sorpresas y el inicio de cambios drásticos a largo plazo, los inversores pueden estar mejor preparados para abordar el año que viene con la vista puesta en la diferenciación y el análisis fundamental a la hora de invertir.