Amaya Matos lleva 16 de sus 42 años dando clases de Biología y desde hace tres cursos ejerce también como coordinadora de bienestar en el IES Guadarrama (además de ocupar el cargo de jefa de estudios adjunta). Como muchos docentes que asumieron este rol tras su creación, compagina esta función con la docencia sin reducción horaria ni compensación económica. “En mi caso lo he hecho por amor al arte”, reconoce. El coordinador de bienestar fue creado por la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) con el objetivo de prevenir, detectar y actuar adecuadamente ante situaciones de violencia en los centros educativos. Tres años después de que se iniciara su implantación, docentes y organizaciones sociales coinciden en que su despliegue ha sido insuficiente. Un nuevo informe de la ONG Educo señala que las principales razones son la falta de tiempo, de formación específica y de compensación económica para quienes asumen esta responsabilidad, además de la falta de estándares comunes en todo el país.



