La ósmosis es un proceso biológico por el cual el agua atraviesa una membrana para equilibrar concentraciones. En educación, algo parecido sucede con la cultura: el entorno familiar, las conversaciones, los libros, los viajes y la curiosidad compartida van configurando la estructura mental de un niño casi sin que lo percibamos.
Pero con la inteligencia artificial no ocurre lo mismo.
Existe una ilusión peligrosa: pensar que, porque la IA generativa tiene acceso a enormes volúmenes de información, el conocimiento puede transferirse por proximidad tecnológica. Como si bastara con tener una herramienta inteligente en la pantalla para que el aprendizaje suceda.



