Educación

¿De qué hablamos al hablar de educación más inclusiva?

EL PAÍS. Cuando muchos hablamos de la necesidad de avanzar hacia una educación cada vez más inclusiva, al igual que lo hacen organizaciones internacionales, como la Unesco, una de las cuestiones que se está queriendo resaltar es que la inmensa mayoría de los sistemas educativos que conocemos, incluido el nuestro, no tiene aún esa cualidad que el adjetivo inclusiva se empeña en añadirle de un tiempo a esta parte. Me refiero a la cualidad que nos conecta con una de las ambiciones más importantes, humanas, hermosas (y difíciles) de cuantas cabe imaginar en estos momentos; tener un sistema educativo que hiciera posible que todas las niñas y niños, adolescentes y jóvenes en edad escolar, sin exclusiones ni eufemismos respecto a ese “todas y todos”, participaran en experiencias educativas de calidad que, apoyadas en su singularidad como personas con igual dignidad y derechos, les propiciaran oportunidades valiosas de estar juntos —–no separados en colegios, aulas, o grupos diferentes, diferenciados o especiales—; reconocerse y valorarse en y por su diversidad de necesidades educativas —en ese crisol de la ciudadanía democrática que es la escuela común— y, al mismo tiempo, poder aprender sin los límites impuestos por pobres expectativas, prejuicios o condiciones sociales, familiares o escolares de inequidad. Es, en definitiva, hacer universal, lo que cualquier madre o padre desea para sus propios hijos o hijas en edad escolar; una educación de calidad.

SEGUIR LEYENDO