Cuando una Start up crece, ¿su creador tiene la capacidad para dirigirla? - Financial Magazine
Weather , , 0°C

Financial Magazine

Actualidad

 Noticias en directo

Cuando una Start up crece, ¿su creador tiene la capacidad para dirigirla?

Cuando una  Start up  crece, ¿su creador tiene la capacidad para dirigirla?
septiembre 04
14:51 2017

Luego del  despido del cofundador de Uber reabre el debate. ¿Puede una compañía valorada en 68.000 millones de dólares con una salida a Bolsa, ser gestionada adecuadamente por su fundador? ¿O llega un momento en el que el emprendedor se tiene que echar a un lado para dar paso a un gestor profesional? La dimisión forzada del polémico Travis Kalanick como CEO de Uber, la empresa que cofundó hace nueve años, y que ahora será dirigida por un gestor experto como es Dana Khosrowshahi, poner encima de la mesa este debate.

En este caso de se demuestra que no todos los emprendedores están capacitados para gestionar sus compañías cuando éstas crecen.

Algunos ejemplos de resultados a este debate, tanto positivos como negativos:

Travis Kalanick (Uber) 

El ejecutivo estadounidense tenía 32 años cuando fundó Uber, la aplicación para solicitar coches con conductor que ha revolucionado el sector del transporte. Una empresa que ha cautivado a los inversores actualmente ha recaudado 15.000 millones de dólares, hasta el punto de convertirse en la compañía privada más valiosa del mundo, con una valoración de 68.000 millones de dólares.

Pero Kalanick cuenta con carencias como gestor le han obligado a dimitir. El ejecutivo, polémico, bravucón y provocador, implantó una cultura corporativa tóxica basada en una meritocracia desmedida que creó un caldo de cultivo para la discriminación e incluso el acoso sexual. Cuando este reconoció que “tenía que madurar” para llevar las riendas del negocio, ya era tarde. Al final, los inversores han decidido sustituirle por un gestor con experiencia financiera, Dara Khosrowshahi.

Como lo explica Margarita Mayo, profesora de Liderazgo del IE “El problema de muchos fundadores es que se quedan estancados en este rol y no saben gestionar la transición a líder, lo que requiere no sólo la adquisición de habilidades de gestión sino también un cambio de identidad profesional”.

Jeff Bezos (Amazon)

Jeff Bezos (1964) es uno de los mejores ejemplos de un emprendedor con grandes dotes como gestor. El fundador de Amazon, cumple con los cánones que se esperan del emprendedor estadounidense, incluyendo el arranque del negocio en un garaje. Bezos tuvo en 1995 la arriesgada idea de vender libros online y supo gestionar el negocio tanto en pleno boom del entonces incipiente Internet como en el posterior estallido de la burbuja. Había aprendido las dificultades de la gestión empresarial durante su paso por Wall Street.

Bezos levanto un imperio gracias a su ambición, tenacidad y olfato para detectar nuevos nichos de negocio. Ha tenido el arrojo necesario para gestionar una compañía cotizada sin prestar atención a la visión cortoplacista de los inversores. Hoy, Amazon es el rey del cibercomercio, un gigante con una capitalización de 458.000 millones de dólares.

Larry Page y Sergey Brin (Google)

La creación de Google fue posible gracias al talento de sus dos jóvenes emprendedores, al apoyo temprano de gurús como Andy Bechtolshei (cofundador de Sun Microsystems y entonces vicepresidente de Cisco) y John Doerr, de Kleiner Perkins estos fundadores que se dejaron aconsejar. Además de en la financiación, Doerr insistió en la necesidad de contratar a un “auténtico gestor”. Page y Brin no estaban de acuerdo: habían conseguido levantar 25 millones de capital riesgo y gestionar millones de visitas mensuales por sí mismos. Pero sus inversores no estaban de acuerdo. Tras varias entrevistas infructuosas por las reticencias de Page y Brin a delegar su empresa en un desconocido, Doer les presentó a Eric Schmidt, consejero delegado de Novell. Schmidt no tenía ninguna intención de incorporarse a Google; de hecho ya tenía un buen trabajo, pero al conocer a Page y a Brin conectaron de inmediato. Nada más sentarse, Brin le planteó la “estupidez” de su estrategia en Novell. Eso desembocó en un debate de una hora y media. Para Schmidt, había sido la conversación más interesante que había tenido en mucho tiempo. Entre 2001 y 2011 Schmidt ejerció de consejero delegado de la compañía. A partir de ese momento, un Larry Page más maduro y formado retomó las riendas de la ‘puntocom’. Hoy, Page es CEO de Alphabet, la matriz de Google, al frente de la cual el Consejo escogió a Sundar Pichai.

Mark Zuckerberg (Facebook)

Facebook no habría llegado donde está si no fuera por la humildad de su cofundador y de conocer sus carencias, Mark Zuckerberg, supo reconocer sus carencias y pedir consejo a un número reducido de personas en quien confiaba. La red social, en los inicios un agujero negro de dinero, tiene hoy más de 2.000 millones de usuarios y es un negocio rentable. Su primer director operativo fue Sean Parker, el polémico fundador de Napster, pero los inversores apostaron por Zuckerberg, capaz de mantenerse siempre sereno. Al menos en apariencia. Hasta que aprendió a gestionar el estrés, Zuckerberg sufría frecuentes desmayos. Una de sus primeras decisiones como líder de la red social fue contratar a un responsable de RRHH, en quien confiaba casi ciegamente, para reclutar al mejor talento. Por otra parte, pasó mucho tiempo reuniéndose con CEOs de otras empresas, como Don Graham o Steve Jobs, para aprender al máximo de ellos.

Steve Jobs (Apple)

Fallecido en octubre de 2011, pasará a la historia como un genio visionario. Pero probablemente no habría sido capaz de desplegar su magia durante su segunda etapa en Apple si no fuera por todo lo que aprendió en NeXT y en Pixar durante los años 1985-1997. Apple no despidió a Jobs, sino que lo apartó del equipo Macintosh ante la caída de las ventas. Lo dejó sin responsabilidades y esperó a que él mismo decidiera renunciar. Era 1983 y John Sculley ocupaba el cargo de consejero delegado. Steve Jobs había fundado Apple en el año 1976, siendo aún un joven de 21 años, inteligente y arrogante. En 1985 fundó NeXT, donde cometió un error tras otro. Jobs era brillante deslumbrando a inversores y al público general pero tomaba decisiones de negocio muy costosas, basadas en una confianza ciega en sí mismo. Algo similar le ocurrió en Pixar, hasta que ‘Toy Story’ obró el milagro. A raíz de ahí aprendió a escuchar a los demás, a no ser tan impulsivo, y a rodearse de personas que le complementaran. En su libro ‘Becoming Steve Jobs’, afirmó que siempre estuvo obsesionado por Apple pero que no tenía intención de regresar a la compañía como CEO sino como asesor.

Foro – Mensajes recientes

Encuesta

¿Crees que los cursos gratuitos en España para aprender a invertir en bolsa ayudarán la población?

Cargando ... Cargando ...